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Fukuoka, l’alqueria de Vicent Martí, Soberanía Alimentaría, el cabañal…conexiones en red


 

En l'alqueria de Vicent Martí, conectamos con la naturaleza a traves de Masanobu FuKuoka, que bueno reunirnios libremente unas 30 personas para aprender la técnica del Nengo Dango y elaborar las bolas de arcilla que contienen semillas de paz y conciencia para el barrio del Cabañal.

 

Nos emociona cuando las cosas funcionan de forma orgánica, sabíanos algo sobre la técnica de fukuoka pero no la habiamos practicado, allí llego de forma imprevista jesús, un enamorado de esta técnica que nos enriqueció el taller de forma natural, el si que practica y conoce desde la experiencia esta técnica de siembra.

 

Tuvimos entre otras la visita de Esperanza una señora con mucha vida y una actitud muy digna que "presidio la tarde" como nos gusta que ocurran cosas nosotros solo creamos los espacios con humildad y apertura.

 

Preparamos con mucho cariño, semillas de maiz, acelgas, melones, calabazas...para lanzar un mensaje de paz en el barrio del Cabañal, la paz que conecta con la naturaleza de forma natural, más allá de razones interesadas que hacen aflorar enfrentamientos seculares sin ninguna solución creativa.

 

El jueves llevamos música al cabañal, dolçaines, tabalets, y una batucada un grupo de pacificos idealistas  y la compañía de unas furgonas policiales, como se sentia alegría penetrar en un ambiente excesibamente cerrado, allí comenzamos a lanzar semillas de vida, de paz, de cariño, tal y como pasabamos la gente miraba con sorpresa y sin entender, aunque la música de la paz, la alegría les llegaba, despues plantamos un huertecito urbano que esperamos alguien lo cuide, e incluso estaría bien que la idea cundiera y se creara un buen plan para aprovechar solares vacios y enseñar a la gente a cultivar sus alimentos, en fin una nueva experiencia abierta y creativa con participaciones varias y conectada con la conciencia de la paz y la no violencia.

 

Masanobu Fukuoka (2 de febrero de 1913 - 16 de agosto de 2008) fue un agricultor y microbiólogo japonés, autor de las obras La Revolución de una Brizna de Paja y La Senda natural del Cultivo en que presenta sus propuestas para una forma de agricultura que es llamada agricultura natural o el método Fukuoka. Nació en la Ciudad de Iyo, en la Prefectura de Ehime.

 

Fukuoka practica un sistema de cultivo que él llama "agricultura natural". Aunque algunas de sus prácticas son específicas a Japón, la idea que rige su método se ha aplicado con éxito alrededor del mundo.  Su sistema se encuadra dentro del ámbito de la Permacultura.

 

La esencia del método de Fukuoka es reproducir las condiciones naturales tan fielmente como sea posible de modo que el suelo se enriquece progresivamente y la calidad de los alimentos cultivados aumenta sin ningún esfuerzo añadido.

 

Nos emociona ver como una simple experiencia subjetiva en un instante y lugar concreto puede influir en tantas personas y permanecer viva y aportando beneficios más alla de la vida de la persona que la vivió, este es un buen ejemplo.

 

La experiencia que cambió la vida de Masanobu Fukuoka e introdujo consciencia en el planeta.

 

Una noche, mientras caminaba por una colina

 

que dominaba el puerto me desplomé exhausto

 

y somnoliento contra el tronco de un gran árbol.

 

Permanecí allí, ni dormido ni despierto hasta el

 

amanecer. Todavía puedo recordar que era la

 

mañana del 15 de mayo.

 

Deslumbrado, contemplé el amanecer sobre el

 

puerto pero de alguna forma sin verlo. A

 

medida que la brisa subía hacia la cumbre de la

 

colina, la niebla matinal desapareció de repente.

 

Justo en ese momento apareció una garza

 

nocturna, dio un fuerte graznido y desapareció

 

perdiéndose en la distancia. Podía oír su aleteo.

 

En un instante desaparecieron todas mis dudas

 

y la niebla sombría de mi confusión.

 

Todo aquello que había mantenido con firme

 

convicción, todo lo que ordinariamente había

 

confiado fue barrido por el viento. Noté que

 

solamente entendía una cosa. Sin ser consciente

 

de ello, estas palabras salieron de mis labios:

 

“En este mundo no hay nada en absoluto...”

 

Sentí que no comprendía nada. (“No

 

comprender nada” en este sentido es reconocer

 

la insuficiencia del conocimiento intelectual)

 

Pude ver que todos los conceptos sobre los que

 

me había apoyado, incluso de la misma noción

 

de existencia eran fabricaciones vacías. Mi

 

espíritu se aligeró e iluminó. Estaba bailando

 

locamente de alegría. Podía oír el piar de los

 

pequeños pájaros en los árboles y ver

 

resplandecer a las distantes olas bajo el sol del

 

amanecer. Las hojas bailaban verdes,

 

centelleantes. Sentí que esto era el verdadero

 

paraíso sobre la tierra. Todo lo que me había

 

poseído, todas las agonías, desaparecieron

 

como sueños e ilusiones y algo que se podría

 

denominar “la verdadera naturaleza” se reveló

 

ante mí.

 

Creo que podría decirse sin error, que a partir

 

de la experiencia de aquella mañana cambió

 

completamente mi vida. A pesar del cambio,

 

seguí siendo en el fondo un hombre común y

 

corriente y no ha habido cambios de este estado

 

desde entonces hasta el tiempo actual. Visto

 

desde el exterior, no hay persona más vulgar

 

que yo, y no ha habido nada extraordinario en

 

mi vida diaria.

 

Pero la seguridad de que sabía esto no ha

 

cambiado desde entonces. He pasado treinta,

 

cuarenta años, comprobando si me había

 

equivocado o no, reflexionando cuando

 

continuaba hacia adelante, pero ni una vez he

 

encontrado evidencia que se opusiera a mi

 

convicción.

 

Que esta realización en si misma tiene gran

 

valor no significa que haya ligado en mí

 

ningún va1or especial. Sigo siendo un hombre

 

simple, justamente un viejo zorro, para decirlo

 

de alguna manera. Al observador casual le

 

puedo parecer humilde o arrogante.

 

Les repito una y otra vez a los jóvenes que

 

trabajan conmigo que no traten de imitarme, y

 

realmente me enfado si hay alguien que no se

 

toma este consejo en serio. Pido, en cambio que

 

vivan simplemente en la naturaleza y se

 

esfuercen en su trabajo cotidiano. No, no hay

 

nada especial en mí, pero lo que he

 

vislumbrado es de gran importancia.

 

Nos sentimos muy contentos de poder incorporar a este blog esta emocionante história de un hombre sencillamente grande, que es de gran inspiración para muchas personas y recomendamos la lectura de este maravilloso libro autobiográfico en el que se pueden encontrar muchas claves de la situación actual del planeta y esto teniendo en cuenta que fué publicado hace varias decadas lo hace más auntentico si cabe.

 

Principios de trabajo

 

No arar: de esta forma se mantiene la estructura y composición del suelo con sus características óptimas de humedad y micronutrientes

 

No usar abonos ni fertilizantes: mediante la interacción de los diferentes elementos botánicos, animales y minerales del suelo, la fertilidad del terreno de cultivo se regenera como en cualquier ecosistema no domesticado.

 

No eliminar malas hierbas ni usar herbicidas: éstos destruyen los nutrientes y microorganismos del suelo, y sólo se justifican en monocultivos. Pero Fukuoka propone una interacción de plantas que enriquece y controla la biodiversidad de un suelo.

 

No usar pesticidas: también matan la riqueza natural del suelo. La presencia de insectos puede equilibrarse en un cultivo.

 

No podar: dejar a las plantas seguir su curso natural.

 

Bolas de arcilla (Nendo Dango).

 

Estos radicales principios de trabajo se basan en una filosofía de no hacer (Wu Wei) , o más exactamente no intervenir. Fukuoka alcanzó un grado de comprensión de los microecosistemas del suelo, que ha ideado un sistema de trabajo que libera de laboreo y esfuerzos innecesarios de la agricultura conocida. Su método, que el llama a veces Agricultura Natural Mahāyāna, se basa en empezar dando y luego recibir de forma natural , en lugar de exigir a la Tierra hasta agotarla.

 

Bolas de arcilla ( Nendo dango )

 

Para mejorar la producción de la Naturaleza con la menor intervención posible ideó un sistema que permite sustituir el arado así como los espantapájaros y otros métodos:

 

Mezclando semillas dentro de bolitas de barro de unos 2 o 3 cm que luego esparcirá por el campo

 

las bolas se desharán con la primera lluvia intensa, y las semillas comenzarán a brotar, hasta entonces protegidas de los animales y el tiempo.

 

en la mezcla de semillas vienen incluidas las semillas del cultivo que se desea hacer, junto a otras plantas (principalmente trébol blanco) que germinarán más pronto y crearán una capa fina que protegerá el suelo de la luz, impidiendo la germinación de hierbas, pero no de cereales o lo que se desea cultivar.

 

En lugar de arar o desherbar el campo, lo recubre con restos de las plantas cultivadas en la cosecha anterior, de forma que se crea un compostaje natural, que conserva la humedad y los nutrientes e impide la proliferación de hierbas no deseadas.

 

Otros puntos de interés ecológico de su sistema [editar]

 

La bolas de arcilla se presentan como un medio de reforestación de alta eficiencia.

 

Sus estudios ofrecen fórmulas de reverdecimiento, reforestación y cultivo de zonas áridas o desecadas.

 

Mediante el uso combinado de diversas plantas, sus cultivos y reforestaciones permiten extraer a la superficie el agua del subsuelo por la absorción que hacen las raíces, humidificando así el aire, enriqueciendo el suelo de cultivo y el humus, y favoreciendo las lluvias y la disminución del efecto invernadero.

 

También puede verse en ello un sistema que rejuvenece el concepto de agricultura, liberando de gran cantidad de trabajo pesado y penoso, y de la dependencia de maquinaria pesada, abonos y pesticidas.

 

Su sistema se enmarca también en métodos que ayudarían a paliar la proliferación de hambrunas, empobrecimiento de pueblos, y la comida basura.

 

Filosofía del método Fukuoka

 

"Es una filosofía para trabajar juntos con la naturaleza y no en contra, de observar prolongadamente y atentamente en lugar de trabajar mucho y descuidadamente, de considerar las plantas y los animales en todas sus funciones en lugar de tratar a los elementos como sistemas de un solo producto".

 

Su trabajo entronca con la Permacultura: busca cuidar la Tierra y las personas al mismo tiempo, y encontrar modos en que los elementos se aprovechen en diferentes direcciones dentro de un mismo sistema.

 

Fukuoka desarrolló su método a partir de la intuición de que gran parte de los trabajos que los seres humanos llevan a cabo son por un lado innecesarios y penosos, y por otro destructivos, y así decidió poner todo su empeño en descubrir una fórmula que subsanase ambas deficiencias. Su principal interés se centró en encontrar una fórmula por la cual no hubiera que agotar los recursos de la Tierra para producir alimentos de calidad en abundancia.

 

Los principios de trabajo de su método desarrollan la filosofía del no-hacer (Wu-Wei), o intervenir sólo hasta donde sea necesario, y lo mínimo posible, en los procesos naturales, para conseguir que la fuerza propia de la Naturaleza potencie los resultados en condiciones óptimas de salud y vitalidad. Por eso busca diseñar primero condiciones óptimas para el trabajo sin ayudantes suplementarios (máquinas, químicos), y con la mínima intervención sobre el desarrollo natural de los cultivos (respeto por las estaciones, no podar). Sigue un principio de respeto profundo por las formas de la Naturaleza y la confianza de que ésta puede proveer de lo necesario si sabemos encontrar el modo de comprender sus ritmos. Para solventar problemas como fitopatologías o plagas es necesario alcanzar un profundo conocimiento del equilibrio de las interacciones naturales del ecosistema donde queremos cultivar, de modo que sus particularidades no se nos presenten como un inconveniente, sino a la larga como factores del proceso incluso beneficiosos. Por ese motivo, su sistema supone una visión más amplia de la relación entre procesos agrícolas y los fenómenos naturales, con una visión mucho más global de los ciclos y factores a tener en cuenta, y de las ramificaciones de resultados que cada elemento produce.

 

Para Masanobu Fukuoka la agricultura es un medio para el desarrollo del ser humano y su armonía con la Naturaleza. Esto entronca con la concepción oriental de Dô o vía de perfección de la filosofía Taoísta y del Budismo Zen. La agricultura tiene todo lo necesario para hacer feliz al ser humano, y oportunidades para desarrollar su potencial interior.

 

Tenemos una copia en PDF a tu disposición, solo tienes que solicitarla.

 



En el nº 2 de Valencia Sostenible y Creativa tienes un artículo sobre un Valenciano que lleva más de 20 años cultivando con las técnicas de Fukuoka, una experiencia muy interesante que desde aquí esdtamos siguiendo.

 

...Gracias a los que participastéis.

 

...Gracias al blog http://bejomi1.wordpress.com/ por su información al respecto

 

...Gracias a wikipedia por su excelente trabajo de difusión de la cultura de forma gratuita.

 

...Gracias a Ainhoa por conectarme con Fukuoka hace ya algún tiempo.

 

...Gracias a Kova por organizar esta semana de forma altruista.

 

...Gracias a Fukuoka por una vida dedicada a la paz del planeta y la conexión de los seres humanos.

 

...Juntos somos más

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