Las I Jornadas de Autoempleo Sostenible celebradas en la Universidad de Alicante la semana pasada tuvieron como idea central una preciosa palabra:“utopía”. Esta palabra ha sido la estrella a seguir durante todas las jornadas, una estrella motivadora, generadora de ilusión, que nos ha unido mágicamente a todos los asistentes y a los que las habéis seguido a través de las redes sociales. Se trataba de crear otro punto más de inflexión y de reflexión para aquéllos que se han impuesto a sí mismos la tarea de tomar las riendas de su propia vida y de contribuir al cambio social cambiándose y reinventándose ellos mismos.

 

Si la crisis que estamos viviendo resulta bastante descorazonadora en el sentido de que junto con la dimensión económica de la misma se ha puesto de manifiesto la profunda falta de valores, también es cierto que la reacción de la sociedad civil está siendo pródiga y estimulante para aquellos que no quieren volver a lo de antes cuando se supere este bache.

 

Son cada vez más los que reconocen que esperar sentados a que papá empresario o papá estado venga a obsequiarte con un empleo por cuenta ajena es mucho más difícil que pasar a la acción para generarse uno su propio empleo. El autoempleo se impone en lo sucesivo como la mejor manera de obtener el propio sustento. Lo que ocurre es que bajo los principios del desarrollo humano sostenible no es suficiente este paso adelante de los individuos, sino que además es necesario que el cambio se produzca de una manera sostenible. ¿Cómo definiríamos esta sostenibilidad sin entrar de buenas a primeras en un laberinto de complejidad? Muy fácil, persiguiendo cada uno nuestra propia utopía, que no es ni más ni menos que dedicar tu vida a hacer lo que te gusta pensando en realizar un aporte personal al resto de la sociedad presente y futura.

 

¿Pero de verdad es esto posible, no vivimos en una sociedad o en un sistema -viene a ser igual- que nos repite machaconamente que para emprender es necesario ir a pedir un crédito a los bancos? ¿No nos quieren hacer creer que para emprender es necesario hacer estudios de mercado, planes de empresa, determinación de nuestro público objetivo, plan de viabilidad y no se qué otras zarandajas? ¿Y no es una creencia popular que para emprender es necesario tener dinero? ¿No pesa sobre nuestras conciencias en nuestra cultura occidental el estigma de que “ganaremos el pan con el sudor de nuestra frente? ¿Qué es esto, una maldición?

 

Nada de todo esto tiene que ver con el autoempleo sostenible, donde los cambios no se producen de hoy para mañana sino que se dan durante un calmoso proceso en el tiempo; y donde se inicia de forma paralela un cambio en nuestro interior en un camino de crecimiento personal basado en valores y que tiene como principal motor el deseo de perseguir nuestra propia utopía. Por eso tiene tanto potencial, porque enciende en nuestro interior la llama de la responsabilidad individual ante el futuro que soñamos, o lo que es lo mismo, la libertad. ¡Dejémonos de hacer cálculos y pongámonos a hacer lo que nos gusta! ¡Empecemos a jugar!

 

 fuente: www.autoempleosostenible.com